Cuando un servicio de fotos es gratuito, tiene que ganarse la vida de otra manera. La mayoría de las veces, son tus datos los que tienen valor. En Mon Écrin hemos tomado otra decisión — y sí, eso tiene un precio. Aquí te contamos cuál, y qué te garantiza.
Tus recuerdos nunca están a la venta
No vendemos ninguno de tus datos, a nadie. Ni tus fotos, ni tu lista de contactos, ni el lugar donde estuviste tal día. Tú no eres el producto: eres el cliente. Es así de sencillo, y lo cambia todo.
Nadie mira dentro de tus fotos
Tus imágenes no se analizan para adivinar lo que te gusta, adónde vas de vacaciones o qué productos ofrecerte. No las analizamos para sacar provecho. Siguen siendo lo que deben ser: tus recuerdos, y nada más.
Tus fotos se guardan a buen recaudo… dos veces
Para que un recuerdo no se pierda nunca, lo conservamos en dos lugares diferentes: una copia principal y una segunda copia de seguridad en otro sitio. Si un incidente afectara a una, la otra toma el relevo. Esta doble protección requiere el doble de almacenamiento — es parte de lo que pagas, y es la garantía de que tus fotos están realmente a salvo.
Y el día que quieras recuperarlas, es fácil
Tus recuerdos te pertenecen, del primer al último día. Puedes consultarlos, descargarlos uno a uno o en bloque, en cualquier momento, en su calidad original. Sin ataduras, sin recorridos imposibles: recuperar tus fotos debe ser tan sencillo como confiarlas.
El precio justo es la tranquilidad
Unos pocos euros al mes es el precio de un servicio que trabaja para ti, y no sobre ti. Tus recuerdos protegidos, nunca explotados y siempre recuperables. Eso es Mon Écrin.